Durante los días 20 al 24 de diciembre, es cuando aprovechando estas vacaciones navideñas muchas personas sensibilizadas por la conocida catástrofe ecológica del Prestige, entre los que la mayoría eran estudiantes de Ciencias Ambientales, deciden con mucha ilusión ayudar a los vecinos cántabros ante tal tragedia. Solidaridad, afán de cooperación y ganas de acabar con el chapapote es lo que principalmente mueve al conjunto de voluntarios y voluntarias a acudir a las costas cántabras.
Ecologistas en Acción de Granada junto a los compañeros de Ecologistas en Acción de Madrid y Ecologistas de Cantabria dan respuesta a esta demanda fletando un autobús subvencionado por la Consejería de Medio Ambiente y organizando pormenorizadamente todos los detalles. Y comienza la expedición de 60 personas, el día 20 de diciembre de 2002, hacia las costas de Ubiarco, en Cantabria. Toda una noche en ruta para llegar directamente a trabajar, muy ilusionados aunque algo cansados por el viaje, a los acantilados de la cala de Santa Justa. La novedad nos mantenía expectantes: un auténtico campamento para la acción habían montado los compañeros Ecologistas y la Asociación Arca, y tras seguir las instrucciones que ellos nos indicaban nos pusimos manos a la obra. Eso sí, contando con un excelente equipo de protección individual. Acabábamos cuando subía la marea, que no nos permitía seguir retirando chapapote dada la geomorfología del terreno: un escarpado acantilado y una gruta semioscura. El paisaje al fondo era precioso: los Picos de Europa nevados.
Las atenciones durante la jornada de trabajo eran numerosas: abastecer de agua y fruta, hacer descansos cada cierto tiempo, retirada de manchas de fuel del rostro... Siempre muchísima cooperación y atención por el estado de salud de los/as voluntarios/as. Sobre todo, algo que nos impactó a todo el grupo fue la enorme y minuciosa organización que tenían allí los compañeros de Ecologistas en Acción Cantabria y de Arca, y el buen humor, y la energía, el buen talante...
El trabajo en sí siempre se desarrollaba a través de una cadena humana desde la gruta hacia el prado donde el tractor-remolque retiraba todas las bolsas cargadas de chapapote para verterlas a un contenedor autorizado. Los utensilios de trabajo eran variados: desde palas, espátulas, azadones, capazos hasta nuestras propias manos, para retirar verdaderas masas pegajosas de chapapote de entre las rocas. Una tarea muy laboriosa y muy poco agradecida, porque el esfuerzo apenas compensa la cantidad de fuel que intentas recolectar, lo cual hace del empeño un verdadero reto: es una lucha contra el apego del chapapote a todo lo que le rodee. Así, tras esta dura y gratificante jornada de solidaridad todo el grupo nos recogimos pronto en el albergue que teníamos concertado en Santoña, a unos 60 Km.. de Ubiarco.
El día 21 domingo, se iniciaron las labores con más energía que el día anterior, no nos podía vencer el chapapote, y más experimentados recogimos incluso más cantidad que el sábado. El buen tiempo nos acompañaba a lo largo del fin de semana, lo que nos hacía disfrutar más de esta gran experiencia. Finalmente se estimó una cantidad de 10 Toneladas de fuel recogidas por nuestras propias manos, de forma organizada, en cooperación constante y sobre todo con enorme compañerismo.
Ya debíamos regresar el lunes a Granada, no sin antes visitar la Reserva Natural de las Marismas de Santoña e informados por Agentes de Medio Ambiente del lugar, los cuales nos pudieron enseñar algunas de las aves más características de la zona con prismáticos de los que nos aprovisionaron.
Durante el viaje de vuelta observabas el paisaje a través de las ventanillas del autobús, intentando apercibir más la experiencia que acabábamos de vivir, reteniendo el tiempo un poquito más porque todo había pasado tan rápido y tan intensamente... Sencillamente: INOLVIDABLE, y aunque volvamos: "NUNCA MAIS".